Bahía M.
Monday, 2 May 2016
Saturday, 9 April 2016
No dispongo del dominio verbal necesario para expresar lo mucho que me satisface dar clases de español en CEAR. Por ello, mediante un intento ingenuo, intentaré plasmar aquí lo que siento. No solo para recordarme en un futuro, si me hace falta, qué es estar viva, sino para hacer una visión retrospectiva y comparar cuán lejos estoy ya de lo que solíamos ser yo, mi vida y mi mente, o lo que es lo mismo: "la charca estancada".
Se sienten ya lejanos aquellos días que comenzaban a destiempo y terminaban a altas horas de la madrugada en la cama. Siempre estaba en la cama, porque dormir era la forma más rápida de evitar el día a día y, en general, el mundo que había más allá. Las ganas se habían marchado sin dejar rastro. La concentración y la motivación jugaban al escondite conmigo sin que yo pudiera elegir. Aprender ya no era tan interesante. Nada era tan interesante. No tenía razones para diseñar una rutina que me hiciera levantarme por la mañana y cuando intentaba imponérmela, fracasaba.
Recuerdo el dolor. A veces pasaba tanto tiempo tumbada en la cama que me dolía cada hueso del cuerpo. Notaba las costillas y las rodillas clavándose en el colchón como un martirio. Pero todo eso era agradable si lo comparamos con el dolor que sentía en el alma. Mi cabeza funcionaba a mil revoluciones por minuto, mas sin intención de proporcionarme nada bueno. Nadie te necesita, no aportas nada más que desilusiones y problemas. Eres inútil. No hay ninguna mirada que vaya dirigida a ti que no esté cargada de pena y decepción. Esta es tu vida, esto eres tú. ¿De verdad piensas que llegarás a alguna parte? No. Una y otra vez. Me taladraba la cabeza en todo momento. Daba igual que estuviera despierta o no, porque en sueños estos pensamientos aparecían en forma de pesadillas.
Nada mejoró cuando decidí llenar los periodos de tiempo en los que estaba despierta con comida y telebasura. Entonces se añadieron mensajes recordándome el peso que estaba cogiendo y cuán horrible me veía. Como la pescadilla que se muerde la cola: no sabía por dónde romper el ciclo. No me entraba mi ropa, por lo que menos aún me apetecía salir y entonces pasaba más tiempo en casa comiendo y durmiendo, y en consecuencia menos ropa me estaba bien, más fracasada me sentía, me distraía comiendo y me dormía para olvidar lo llena que estaba, etc.
Ciertamente no sé cuándo empezó todo, ni cuándo aprendí a tomar el control, porque no se trata de un resfriado. No puedes tomar pastillas durante dos semanas y estar como antes. Es un proceso paulatino de autodescubrimiento. Poco a poco aprendes a sentir cuándo todo se está empezando a caer; ya no te atropella. Más tarde aprendes a no cerrarte a los demás ni a encerrarte en tu habitación, a pesar de que pueda parecer en el momento una acción tan antinatural que te cause ansiedad. Cuando no te cierras a los demás aprendes a expresarte, a perder el miedo a ser estigmatizada. Cada vez dejas que entre la luz un poquito más en ti.
Muy poco a poco y con mucha paciencia (mía y de mi pareja) he salido de todo eso. He aprendido a brillar y a proyectar mi luz sobre gente que lo necesita, que me necesita. Me siento útil, realizada y orgullosa de lo que hago. Mis alumnos son una de mis grandes inspiraciones. Creo que les debo yo más a ellos de lo que ellos me deben a mí. Sé que nunca voy a estar bien. Pero también sé que del fondo se puede salir. Puede que esto no lo vea el primer día que recaiga, pero lo veré al séptimo o quizá a las dos semanas. Eso da igual. Por suerte tengo a mi lado a una persona maravillosa que no me abandona en ningún momento. Está ahí como el que le habla a una persona inconsciente hasta que abre los ojos.
Nadie como tú merece lo mejor de mí, porque solo tú estuviste cuando era mi peor versión. Por que nos sigamos moldeando y puliendo el uno al otro como hasta ahora por siempre. Te quiero.
Wednesday, 6 April 2016
Halcyon Days
Cómo no voy a quedarme pegada a tus brazos cual insecto afortunado en una tela de araña, si aunque no tengas ocho ojos me miras con más intensidad y atención que aquel que todo lo ve. No me veo en el espejo si no estás dispuesto a reflejarte a mi lado. A mi lado. Cómo no voy a quererte, si esperas pacientemente a mi lado cada vez que me cae encima Depresión y me rompe en tropecientos pedazos. Porque cuando estoy hecha ruinas te empeñas en seguir viéndome como un todo para que no me hunda más, y es una de las cosas más bonitas que has hecho por mí. Sin ti jamás habría conocido la verdadera felicidad, que poco tiene que ver con la euforia adolescente.
Gracias a ti sé que las lágrimas se secan, que no hay mejor maquillaje que quererme, que no voy a ser juzgada o malinterpretada cuando te exprese mis sentimientos, que no necesito héroes porque no soy ninguna víctima, que estemos donde estemos voy a tener un hogar si estás ahí, que querer a alguien no tiene por qué incluir celos, miedos o inseguridades, que siempre me puedo guardar un poco de primavera y verano para pasar mejor el otoño y el invierno, que tras el flechazo llega el verdadero enamoramiento y no se apaga en unos meses ni en una vida entera.
Si creyera en el destino, nuestra historia sería fácilmente justificable, porque sin saberlo te conozco desde los dos años y desde entonces hemos estado orbitando el uno alrededor del otro como planetas ciegos. Pero no es el caso. Acepto la existencia de las casualidades y, bueno, qué decir de esta.
Te conozco y sé que te cuesta empaparte de lo que lees, pero no hay ninguna ornamentación literaria que exceda la realidad. Y de hecho soy sincera: no eres el hombre más atractivo sobre la Tierra, y yo menos. ¿Y qué? A mis ojos eres insuperable. El atractivo físico se desvanecerá algún día, mas nada podrá hacer que no me parezcas la persona más bella que conozco.
Tienes mi corazón y mi verdad. Te quiero.
Saturday, 2 April 2016
¿Has esperado alguna vez hasta que la persona que hay al otro lado de la puerta deje de insistir? Muy quieto, casi sin respirar, casi sin moverte por si acaso posee un oído ultrasónico. Cuando te sientes así constantemente es porque vives en modo supervivencia. Yo vivo en modo supervivencia. Cada mañana activo mis sentidos y los elevo a su máximo exponente. Lo veo todo, lo oigo todo, lo huelo todo, mas no digo nada. No digo nada ni siquiera cuando hablo, ni siquiera cuando me dirijo a la mujer que me trajo al mundo. Ninguna medida es más descabellada o loca que el propio mundo en el que vivimos. Ninguna prevención es extrema cuando estás en el ojo de la tormenta, y yo sé que lloverá de nuevo.
Wednesday, 30 March 2016
Friday, 11 March 2016
Pure, Dirty, and Raw
I am not one to be sure about what I am doing until I have really done it. That is why I always have consequences slapping me. But one thing I know: you will love me no matter what, as much as I love you no matter what. Respect. That is mainly what keeps me away from looking for another life partner. Do not get me wrong, because I am not even thinking of replacing you. It is just that I want to underline how deeply I admire the determination you put in everything you do. That is what makes you different from everyone I know and I could not like it more than I do. I really like your precious, sensible, balanced mind. I have loved it all these years; I will love it tomorrow.
Saturday, 5 March 2016
Querer desaparecer sin marcharse
Algunos días me pierdo conforme el sol completa su recorrido, otros amanezco ya sin rumbo. ¡Qué extraña sensación es esta que me infecta! Mi vida no me pertenece. Siempre miro a través de mis ojos en tercera persona, como si no estuviera ahí. Quizás porque nunca abandono la idea de irme. Quizás porque, después de todo lo ocurrido, he permanecido atemporal. Me siento extranjera en el cuerpo que habito: ni si quiera está governado por la misma mente. Lo que antes me llenaba ni siquiera repiquetea en mi interior. Lo que antes esbozaba un futuro capitalmente satisfactorio ahora me produce rechazo.
Y bien, la solución parece estar más que clara: vete. Pero no puedo irme. No puedo irme porque dentro de toda esta desolación queda un resquicio de esperanza que me dice que el futuro será tan feliz y pleno como lo planeábamos. A pesar de que una voz en mi interior me diga que las expectativas me llevarán al suicidio, me gusta no escucharla, porque tirar la toalla para alguien como yo ya es en sí un suicidio, incluso cuando la lucha no tiene demasiado sentido.
Subscribe to:
Comments (Atom)
