¿Has esperado alguna vez hasta que la persona que hay al otro lado de la puerta deje de insistir? Muy quieto, casi sin respirar, casi sin moverte por si acaso posee un oído ultrasónico. Cuando te sientes así constantemente es porque vives en modo supervivencia. Yo vivo en modo supervivencia. Cada mañana activo mis sentidos y los elevo a su máximo exponente. Lo veo todo, lo oigo todo, lo huelo todo, mas no digo nada. No digo nada ni siquiera cuando hablo, ni siquiera cuando me dirijo a la mujer que me trajo al mundo. Ninguna medida es más descabellada o loca que el propio mundo en el que vivimos. Ninguna prevención es extrema cuando estás en el ojo de la tormenta, y yo sé que lloverá de nuevo.
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